No todos los días te contacta Vogue para preguntar si podríamos hacer un par de máscaras en un par de días para un par de súper modelos… Así que vamos a contar la historia…

Un viernes cualquiera de esos meses en que por unas cosas u otras sólo tienes un fin de semana libre, vemos un mail de Vogue Spain  cuyo asunto es Portada Irina Shayk and Adriana Lima

El cuerpo del mensaje informa del fotógrafo Luigi&Iango, de las talents Adriana Lima e Irina Shayk, del lugar de la sesión de fotos, del estilista, fecha, salida, llegada… Y de la necesidad de encontrar unas máscaras similares a un par de fotos que nos envían.

Cualquier artesano que se esté pegando con la cruda realidad de vivir de ello en España, sabe los nervios que entran cuando te sale la posibilidad de hacer un trabajo que te gusta y que además, te lo pide alguien de peso, por lo que sea, pero de peso socialmente hablando… Son esos trabajos que aunque te den tiempos casi inviables y aunque te digan que el  ajustado presupuesto que das, no les cuadra, haces lo posible porque salgan (incluida una charla con un muy buen amigo que te empuja y te anima a hacerlo). Uno porque te gusta, porque pasar un fin de semana haciendo lo que te gusta a veces no se vive como un trabajo. Y dos, porque lo único que tienes que perder son dos días pero no sabes lo que vas a ganar… Nosotros no tenemos ni idea de lo que las empresas pagan por publicidad en este tipo de revistas porque no está a nuestro alcance, ni siquiera se nos había pasado por la cabeza. La única publicidad que pagamos en su día era la de una cuña en la radio de nuestro pueblo, y no pudimos asumirla más de dos meses… como para plantearnos salir en Vogue… Como todo en esta vida, hay ligas y sabemos donde jugamos. Sabemos que si consigues vivir de esto es a base de horas, de trabajo, de esfuerzo, y sobre todo, de resistencia. Porque no es talento, es trabajo. Talento hay muchísimo en cada rincón, pero no por tenerlo consigues pagar facturas, y menos hoy en día. Es trabajo y respeto; Trabajo porque un oficio no se aprende de la noche a la mañana, somos conscientes que nos quedan años para dominarlo y muchas vidas para entender todo sobre el cuero. Respeto porque hay gente que confía, que si quiere artesanía es porque no le vale todo, porque tiene unos valores, porque quiere algo especial, porque valora el trato personal y local, porque cuida el detalle, el material y la calidad.

Así que decidimos ir para adelante después de analizar que era viable conseguir todo lo que necesitábamos en tiempo récord y que el resto sólo eran horas nuestras.

Y «gualá!!!»… súper orgullosos del trabajo hecho, de la cara de emoción cuando ven que tienen lo que querían con la finura y el cuidado puesto en cada detalle, del resultado final con esos fotones y de ver nuestro nombre compartiendo reportaje con marcas muy potentes, por no decir de las más potentes que conocemos.  Y se agradece, la verdad. Porque te das cuenta que las ganas y el trabajo pueden hacer que ascendamos a segunda, y que a lo mejor algún día, si resistimos en segunda y seguimos mejorando podemos subir a primera, por qué no. Aunque lo más importante de todo y por lo que nos sentimos muy privilegiados y en primerísima y esperamos seguir haciéndolo, es que vivimos de los que más nos gusta. Aunque a veces sea un malvivir y quebraderos de cabeza, pero con pasión, alegría y amor en lo que haces, esos momentos ganan a los malos y en esta montaña rusa que supone ser artesana, autónoma, aquí y ahora nos quedamos con mejor vivir de lo que te gusta a vivir normal de bien de lo que ni fú, ni fá…

Y quién sabe, a lo mejor gracias a esa decisión de tirar para adelante sin apenas tiempo pero con todas las ganas, hace que dentro de poco podamos sorprendernos con otro trabajo así.

Ahí va el resultado, y que la vida nos siga retando!

 

 

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